Madrid – Nueva York

Foto: Alfredo Aparicio https://www.instagram.com/apaworld/

Bastaron unos minutos para que la energía y positividad de Pepa me atraparan por completo y por ese motivo quise que fuera parte de Amigas y Amigos Artistas y le agradezco que sin ningún divismo aceptara mi invitación.

Me enamoré de su lema de vida, una frase que su hermana le dijo hace muchos años y que ella grabó a fuego:
“Jamás te cierres ninguna puerta; que te la cierren los demás.”
Con esa premisa como guía, fue y sigue construyendo su camino.

Foto: Roman Dean https://www.instagram.com/rophotoman/

Pepa nació en Segovia, se formó en Derecho y más tarde en Comercio Exterior. En un viaje a San Francisco, hace lejos y hace tiempo, y a través de un amigo conoció a Adam Satir un americano con quien más tarde se casó y ha sido parte fundamental en su aventura de vivir entre España y Estados Unidos. 

En medio de tantos cambios, hubo algo que siempre permaneció: el arte. Desde chica, Pepa se sintió atraída por el dibujo y la pintura, y cada vez que se quedaba sin trabajo, aprovechaba ese tiempo para formarse, tomando cursos de pintura y dibujo.

Trabajó en distintos sectores, pero su gran apuesta fue cuando decidió emprender en Estados Unidos con una empresa de importación de cerámica española. Todo empezó casi por casualidad: sus padres tienen un negocio de cerámica llamado La Casita del Segoviano y le mandaron a San Francisco un paquete con varias cosas y entre ellas unos platos de cerámica que cuando Pepa los vio pensó que podía intentar venderlos.

Así nació la idea. Empezó desde cero, con unas pocas piezas guardadas en su casa, buscando clientes, haciendo entregas personalmente. Paso a paso, con mucha dedicación y paciencia, fue construyendo su empresa hasta convertirla en un verdadero éxito.

Segovia

Por motivos familiares regresó a España y en una visita de sus suegros a Madrid, Peter Satir, su suegro, al ver los cuadros de Pepa la animó a tratar de vender su obra en una feria de artistas en Connecticut, en el Museo de la Ciudad. Ella sin dudarlo se presentó enviando muestras de su trabajo y fue aceptada para participar y aunque no vendió mucho esa primera experiencia, fue el comienzo de algo importante: por primera vez sintió que podía vender su arte.

Madrid

Durante la pandemia, con muchas horas de encierro, empezó a pintar cuadros en óleo de ciudades como Madrid, Segovia, Copenhague, Nueva York. Luego se le ocurrió que podía transformar esas obras en imanes para la nevera que resultaron un éxito.

Peter, su suegro, le comentó que en distintas zonas de Nueva York existen espacios habilitados donde los artistas pueden exponer y vender sus obras directamente al público. Pepa encontró uno cerca del MET y a pesar de los prejuicios culturales que le generaba la idea de “vender en la calle”, se animó y así nació su serie de imanes y láminas dedicadas a Nueva York.

Copenhague

Todo creció como una bola de nieve. La gente que visitaba su stand comenzó a pedirle obras originales. Un día recibió un email del MoMA con una propuesta de negocio y fue así que Pepa le vendió a la tienda del museo dos modelos de láminas de edición limitada. En solo unos meses las láminas se habían agotado. Hoy la tienda cuenta con otros dos modelos de láminas: New York taxi ride y Liberty Harbor.

Liberty Harbor -Lámina en la tienda del MoMA

Más tarde se enteró del Mercado de Navidad de Union Square en Nueva York y se inscribió para tener un puesto allí y este año cumplirá su cuarto año como expositora.

New York taxi ride – Lámina en la tienda del MoMA
Union Square Holiday Market

Cuando le pregunté por un sueño, me contó que le encantaría ilustrar la tapa de The New Yorker y que se la dedicaría a su suegro Peter, su neoyorquino favorito, ya que fue quien le dio el primer empujón para mostrar al mundo lo que hacía y la animó para que vendiera su arte.

Pepa siente fascinación por el arte hispanoamericano y sus colores. Algunos de sus referentes artísticos son Fernando Botero, Ángel Botello y Joaquín Torres García, entre otros.

Respecto al tema del color Pepa dice: “mezclo mis propios colores, y voy pintando poco a poco para ir viendo cómo la obra va cobrando vida gracias al color. Siempre la misma paleta, lo que hace muy reconocible mi arte, no solo por el estilo pero también por el color. Trabajo con óleo pero no dejo textura lo que le da un aspecto de serigrafía y hasta muchos me han preguntado si los he hecho en forma digital”.

Los colores de Pepa
Love Letters
Love Letters

Fue muy agradable conversar con Pepa, me encantó escucharla hablar con tanta gratitud, reconociendo cómo cada paso en su camino la llevó hasta este presente, en el que puede dedicarse a lo que ama: pintar.

Pepa es de esas personas que inspiran, que transmiten entusiasmo y amor por lo que hacen, y que una quisiera tener siempre cerca para contagiarse de su energía luminosa. Le estoy muy agradecida y a quien espero conocer personalmente.

México

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Una respuesta a “Pepa González Ramos”

  1. Pintura naif, qué lindos colores. Gracias Laura, muy divertido. Que estés bien, saludos a Barnaby. Cariños

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